El cristiano admira la VIDA HUMANA y descubre en ella un DON DE DIOS que la hace poseedora de un VALOR y una DIGNIDAD inviolables por lo que siente la llamada a:
- Conocerla en profundidad.
-Recibirla con agradecimiento.
-Defenderla de las amenazas: agresiones, interrupciones voluntarias, manipulaciones inadecuadas...
-Promoverla siendo fecundo.
-Cuidarla creando las mejores condiciones para ella.
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